Fue un sabado de septiembre de 1978, Ignacio nos invita a Marcelo y a mi a una fiesta de 15 de una compañera de la hermana, que por alguna causa, no iba a asistir. El problema era que la amiga apenas lo conocia a Ignacio y no nos conocia a nosotros; igualmente fuimos. El otro problema fue como ingresar, Nacho tenia una invitacion pero nosotros dos, no. Asi que decidimos ingresar cuando se juntara mucha gente en el acceso al salon La Aldaba de Oro de la calle Amenabar en el Barrio de Belgrano, de Buenos Aires. Y asi en medio de la confucion ingresamos los tres; vestidos de impecables trajes y distinguidas corbatas. Y la fiesta comenzo, bailamos, comimos, bebimos y nos diverimos mucho, pero nadie nos reconocia. La quinceañera, comenzo a preguntar quienes eramos, lo mismo amigos, amigas, parientes y dabamos diferentes versiones segun quien nos interrogaba; claro que a la del cumpleaños no fue facil engañar. Promediando la noche y en un momento en que los tres planeabamos el escape, ya que sentiamos que nos habian detectado, se aparecio la homenajeada, y nos dijo directamente - Ustedes son colados-; Ignacio intento convencerla que no que el era hermano de su compañera y que le habian pedido llevar a un par de amigos, pero nada la convencio. Ya teniamos asumido que, muy amablemente o no; nos iban a acompañar a la puerta, pero la joven nos miro, mostro su picara y complice sonrisa adolescente y dijo - son tan simpaticos- que pueden quedarse. Fue la primera fiesta, hasta ese entonces, donde realmente me diverti muchisimo, desayunamos a la madrugada y no dejamos de disfrutar ese momento. Nunca mas fui a una fiesta tan linda y gracias a nuestro querido Nacho, a su ardid para ingresar, y a la quinceañera que le resultamos simpaticos. La vida es eso, momentos; que quedan en nuestras mentes por siempre. Creo que estuvimos un mes contandole a toda la escuela lo buena que estuvo la fiesta y logicamente, cambiando la historia de como habiamos burlado la ferrea custodia. Y estimo que hasta fin de año comentando en los eternos viajes en tren, las anecdotas de 8 horas en una fiesta de quince.
Su recuerdo permanece en quienes lo conocieron, acompanado por el carino de su familia.
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Publicado en el archivo
23 de agosto de 2026